En apenas dos años la superficie de mango cultivada en la Ciudad del Eterno Sol ha crecido en 56%, al sumar casi 7,000 hectáreas (ha). El impulso adoptado por los productores locales responde a la atractiva y privilegiada ventana comercial que poseen y que se concentra en los meses de febrero y marzo, lo cual les ha permitido atender la demanda creciente en el exterior. Si bien Europa fue durante años el mercado destino por excelencia, hoy se empieza a explorar nuevos mercados, principalmente en el continente asiático.

Acentuado entre majestuosos cerros y rodeado de árboles de mango que empiezan a florecer, se localiza el último valle en entrar en producción en la campaña peruana de exportación de mango: Casma. El cultivo tropical ha logrado acentuarse sobre casi 7,000 hectáreas (ha), gracias al clima favorable de la Ciudad del Eterno Sol y la capacidad del mango de adaptarse a cualquier tipo de suelo, así como por la resistencia que posee frente a la escasez de recurso hídrico. En apenas dos años, la superficie orientada a dicho cultivo ha crecido en 56%, en gran parte por la demanda creciente y por la privilegiada ventana comercial que posee la zona productora, al concentrarse la campaña en los meses de febrero y marzo, justo después de Piura, que sale al mercado con Sudáfrica y Centroamérica.

La producción de mango en contenedores ascendió a más de 11,000 toneladas en Casma, según información proporcionada por la compañía Ara Export. El 66.7% de la producción procedió de Piura, zona que inicia su campaña en octubre y la finaliza en febrero. Cabe recordar que, desde la última semana de enero, la producción piurana de mango coincide con producción de Motupe (Lambayeque), Camposol (La Libertad) y Arato (La Libertad). En segundo lugar, se situó Casma (Áncash), que contribuyó con el 16% de la producción de mango.

Desde que Casma incursionó en la producción de mango, Europa ha sido por tradición su mercado predilecto. Sin embargo, la saturación que sufre el mercado por el exceso de oferta ha presionado año a año los precios a la baja. Productores como Rafael Meza, gerente general de la compañía Ara Export, proyectan que los precios se han reducido en casi 40% “de lo que normalmente podrían estar”. Para evitar castigar la rentabilidad, muchas agroexportadoras locales han empezado a mirar con interés el mercado asiático, especialmente el de Corea del Sur. La necesidad de ingresar a nuevos mercados y reducir la exposición a riesgos ha hecho que algunos de los principales packing de Casma implementen el tratamiento hidrotérmico, usado para eliminar inmaduros de moscas de la fruta eventualmente presentes en mango. El tratamiento también es aplicado al mango que se exporta a EEUU, Chile, Nueva Zelanda y China, de acuerdo con el Servicio Nacional de Sanidad Agraria del Perú (Senasa).

MAYOR VALOR AGREGADO

Actualmente lo que predomina en Casma es la exportación de mango fresco, principalmente a través de la vía marítima. No obstante, a futuro existe el interés de industrializar la fruta que no califica para exportación y que forma parte del descarte para obtener mejores rendimientos. El potencial de industrialización de este cultivo tropical es inmenso, no solo mediante la presentación de congelado. Muestra de ello es que uno de los packing más antiguos de la zona, el de Agrícola Chavín de Huántar, anticipa la creación de una planta de deshidratado que entre varios cultivos incluirá al mango casmeño.

En general la percepción de los productores es que el negocio de mango continúa siendo rentable, teniendo como variedad estrella al mango Kent. Sin embargo, algunas voces advierten que se estaría llegando al tope de la producción. En busca de una cartera más diversificada, varias compañías han sumado a su portafolio cultivos alternativos y que tienen un gran potencial, tales como la palta Hass y la uva de mesa. Los mayores rendimientos que se obtienen por dichos cultivos, junto al auge que tienen en el mercado externo, están motivando su incorporación. Ello contribuye a que Casma se consolide como una zona productora de frutales, dejando atrás aquella imagen que la relacionaba exclusivamente con el cultivo del mango.

Otra tendencia que se empieza a afianzar en Casma es la de la agricultura orgánica. Hay productores que están afianzando sus estrategias internas para viabilizar la producción orgánica de mango, con lo que apuntan a obtener mejores rendimientos y a responder a la tendencia de menos residuos químicos en los alimentos. Una de las compañías que se encamina a dicho objetivo es Fundo Los Paltos, empresa que posee 300 hectáreas de mango en el Valle San Lorenzo de Piura y que, además, cultiva uvas orgánicas, arándanos, granadas y paltos.

Todo indica que Casma continuará consolidándose como zona productora de mango. Hay espacio físico para sumar nuevas superficies y existe margen para aumentar la densidad, lo que traería consigo una mayor producción. No obstante, estos cambios también incrementarán la presión que existe respecto a la disponibilidad del recurso hídrico. La escasez de agua ya afecta a productores de mango de distritos como Buenavista, perteneciente a la provincia de Casma. En esa línea, la oportunidad de un mayor desarrollo agrícola y del crecimiento de áreas en zonas eriazas depende en gran parte de la construcción de nuevas represas y de la captación de agua subterránea a través de pozos tubulares.

Precisamente, a inicios de septiembre se iniciaron los estudios preliminares para la construcción de la represa Bombón en Casma, que contará con una capacidad de 30 millones de metros cúbicos (m3) para almacenar agua y que será utilizada en época de estiaje para irrigar un promedio de 7,000 ha de terrenos de cultivos. Su culminación representaría una gran oportunidad para un sector que busca afianzarse a lo largo del tiempo y que hoy contribuye con volúmenes importantes.

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